carta a la ministra de cultura

carta a la ministra de cultura

 

Mendoza, Marzo de 2012

 

Gobierno de Mendoza

Ministerio de Cultura

A la Sra. Ministra de Cultura,

Beatriz Ibáñez,

S_______/________D

 

 

Mediante la presente nota la Asamblea de Artistas Visuales y Hacedores Culturales Autoconvocados nos dirigimos a Usted con la intención de acercar nuestra preocupación por el estado de las Instituciones culturales y la situación que compete al ámbito cultural en la provincia.

 

Quienes firman y constituyen la Asamblea deseamos dejar constancia que la misma surgió de manera unívoca y espontánea a partir de la comunicación recíproca a través de las redes sociales. Un grupo de artistas visuales, diseñadores, historiadores y gestores culturales que comenzamos a notar que el descontento y la preocupación por las políticas culturales de Mendoza que cada uno tenía desde su experiencia personal, constituía una sensación de malestar compartido.

 

Movilizados por la preocupación que nos generan algunas designaciones de funcionarios de Cultura comenzamos a compilar notas periodísticas, intercambiar experiencias, analizar el estado de las instituciones artísticas y debilidades de las políticas culturales aplicadas en el medio. De este modo, la Asamblea Autoconvocada se conforma para plantear acciones que nos permitan hacer extensivas nuestras preocupaciones y propuestas, así como dar a conocer nuestro punto de vista como hacedores culturales y ciudadanos de Mendoza.

 

Nos permitimos, a continuación, desarrollar los puntos centrales sobre los cuáles creemos es necesario nutrir y reforzar las acciones que atañen al Ministerio de Cultura, así como presentar nuestras propuestas:

 

I. Sobre las políticas culturales

 

Desde hace años las principales preocupaciones de los hacedores culturales giran en torno al limitado presupuesto de Cultura y a los desequilibrios en su distribución, donde en repetidas ocasiones se financiaron actividades de impacto mediático, pero no de verdadero impacto en el desarrollo de la cultura local (Ejemplo: la cuestionada contratación de Los Fabuloso Cadillacs o la contratación de Calle 13). Estas acciones son éxitos de una noche y no producen reales cambios en la sociedad mendocina. No son gestiones de inversión o de producción cultural que a largo plazo se traduzcan en el fortalecimiento de las instituciones, en la calidad de la producción, en la profesionalización del campo artístico, en la permanencia de los intelectuales en su lugar de origen, en el mayor acceso a la cultura y por ende en una mejora de la sociedad mendocina.

 

Nos inquietan también, las políticas llevadas a cabo para efectivizar puestos en todas las instituciones culturales. Los nombramientos se realizan a puertas cerradas, sin concursos públicos. Entendemos que, para lograr la profesionalización del campo artístico, las designaciones de todos los escalafones deberían realizarse basándose en un reglamento que sea de conocimiento público (según leyes 7970 y 5126). Es necesario que se promuevan convocatorias abiertas, con buena difusión, que garantice que las personas elegidas tengan un currículo y experiencia acorde al puesto vacante, selección que debiera ser realizada por un jurado idóneo y múltiple.

 

Analizando las políticas culturales públicas y los resultados de otras ciudades podemos notar que hay dos modelos de gestión cultural estatal: El modelo Productor y el modelo Receptor de contenidos. El modelo Productor se encarga de fortalecer sus instituciones, les brinda autonomía, les da herramientas para que éstas puedan producir proyectos idóneos, gracias a lo cual gradualmente consigue adquirir una identidad con un alto nivel de institucionalidad. Esto permite a dichos organismos armar programaciones pensadas, aplicar estrategias de posicionamiento y de comunicación con el público, la vinculación con otras instituciones de mismo nivel provenientes del país y del mundo, elevar la calidad de la producción local y de la cultura de la sociedad. La autonomía, brindada a los profesionales a cargo de las instituciones, es una manera de valorar a los espacios, hacedores y público cultural.

 

Por su parte, el modelo Receptor funciona como un mediador de proyectos, opera únicamente a través de convocatorias y esto a la larga se evidencia en programaciones desparejas que muchas veces no se corresponden con la misión de la Institución. Además al depender de la voluntad y de la energía de terceros estas convocatorias son fluctuantes con pocas posibilidades de continuidad. El modelo Receptor se centra en cubrir agendas anuales, pero al no producir contenidos (ni conocimiento) no genera políticas de inversión a largo plazo que tengan impacto en el desarrollo de la escena de arte mendocina, no genera cambios de fondo. No significan ningún riesgo y conllevan al estancamiento en modos antiguos de producción cultural, en un claro aislamiento de los procesos creativos nacionales y globales.

 

Es cierto que el modelo Productor también puede contemplar convocatorias, pero no se rige sólo por las propuestas que aparezcan eventualmente, sino que las selecciona y las desarrolla según su planificación y sus objetivos institucionales.

 

Lamentablemente, quiénes trabajan en instituciones dependientes del estado deben lidiar cotidianamente con paupérrimos presupuestos, muchos eventos impuestos y pocas posibilidades de proponer una agenda con contenidos significativos y no coyunturales, siendo que la condición básica para un diálogo cultural es la igualdad real en las disposiciones de negociación.

 

Consideramos que los esfuerzos de las gestiones públicas deben orientarse a fundar y afianzar un modelo productor, que genere lenguajes, forme público y brinde las herramientas necesarias para la autogeneración de conocimientos

 

 

II. Sobre las instituciones dedicadas al Arte

 

Teniendo en cuenta esto la primera preocupación manifestada por la Asamblea fue en relación al estado de las instituciones públicas destinadas a las Artes plásticas y al cuidado del patrimonio de arte mendocino. Observamos el descuido de las pocas instituciones, con programaciones que no se rigen por una misión institucional, con desinversiones en lo estructural, sin la adecuada preservación del patrimonio, con fuertes falencias en la dirección de contenidos y con escasas acciones de estímulo a la investigación y a la producción local. Esto se traduce en una menor calidad de los productos culturales y en una importante cantidad de artistas que deben emigrar a otras ciudades para capacitarse o para poder desarrollar su profesión, lo que significa un empobrecimiento de la sociedad.

 

Volviendo a lo que a patrimonio respecta, todos somos consientes de que el conocimiento de la historia permite la comprensión del presente, le da mayor riqueza y relevancia. El sentir un bien como bien común, como identidad compartida evita actitudes tales como el olvido, la desidia o el vandalismo. Tiene que ver con su reconocimiento como riqueza y potencial, sobre el cuál es posible realizar nuevas lecturas y nuevas construcciones. Resguardar nuestro patrimonio permite la reconstrucción y valoración de nuestras coordenadas históricas, muchas veces desconocidas. ¿Existe acaso algún programa sistemático de investigación, conservación y resguardo de nuestro patrimonio que cuente con fondos fijos, efectivos y razonables?

 

Para fomentar la institucionalidad en necesaria además, la definición de una misión que puntualice sus objetivos, así como un sistema de calidad que asegure la organización y sistematización de tareas a través de manuales de procesos, procedimientos y funciones. Tales documentos reúnen normas internas, procedimientos, reglamentos, directrices y formatos de los que todos los empleados deben tener conocimiento, y a través de las cuales se podrían realizar controles de gestión sin dificultad. Esto permitiría que lo hecho por cada gestión política no se pierda con el cambio de funcionarios.

 

Con relación a las Instituciones, otros de los temas que más afectan a la comunidad de artistas mendocinos es el maltrato que allí perciben. Puesto que ninguno de los espacios de exhibición de Mendoza cubre las condiciones básicas para la producción de una muestra. Citamos algunas de ellas: seguridad y responsabilidad por la pérdida, ruptura o destrucción de las obras; equipamiento necesario; materiales de montaje; impresión de catálogos; correcta comunicación y difusión de la muestra. Generalmente las salas sólo ofrecen un espacio físico sin ninguna otra garantía expográfica o curatorial, quedando estas funciones a entera responsabilidad del artista. Esto lo percibimos como un abuso y una desconsideración por parte de las instituciones hacia el trabajo del artista. Las carencias no se limitan a los espacios de exposición, sino que se extienden a lo largo de todos los ámbitos de acción de los artistas.

 

La próxima inauguración del Palacio de las Artes en Guaymallén, hace que nos preguntemos si se ha realizado un diagnóstico de la escena artística mendocina, si se responde con esta nueva institución a las viejas cuestiones que aquejan a las artes en Mendoza, como es la cantidad de público y la formación de nuevos espectadores, o bien, ¿qué tipo de emprendimientos albergará este Palacio? Las políticas no sólo deben enfocarse en lo visible como es la construcción de un nuevo centro cultural, sino que también deben enfocarse en acciones destinadas a sostener las instituciones en el tiempo. Las instituciones son cáscaras, la institucionalidad se afirma con profesionalidad, programas y contenidos estudiados. Ejemplo negativo de esto es la falta de rescate de obras de artistas renombrados de la provincia, y la depreciación de la colección de obras del estado que carece de un espíritu coleccionista acorde a la misión institucional.

 

El caso del Museo Casa de Fader es sintomático del continuo desgaste y pérdida de identidad de las actuales instituciones estatales. Su pospuesta remodelación y el estado de su colección son reflejo de la desinversión que se hace en el área, vale la pena recordar que el Patrimonio Cultural de la provincia no se limita a lo edilicio.

 

En la situación actual se ha llegado a casos extremos, en los que, por ejemplo, el Fondo Provincial de la Cultura ha recibido la solicitud de un subsidio para la compra de un proyector multimedia para la Biblioteca San Martín. Estas determinaciones son muestra de que tanto las gestiones independientes como los fondos de asistencia se abocan a tapar los baches de las instituciones estatales.

 

Por otro lado, muchos artistas, que se niegan al desarraigo de la provincia, han generado plataformas de gestión independiente creando sus propios espacios de promoción y capacitación. Varios de ellos han operado activamente en la conformación de la escena de arte local y han representado a la provincia en el plano nacional e internacional sin recibir apoyo del estado prácticamente. Ejemplos notables de que con voluntad, idoneidad y creatividad se pueden conseguir altos rendimientos con pocos recursos económicos. Las gestiones independientes son modelo de planificación, y aparecen en instancias en las que se nota la total ausencia del Estado.

 

Nos vemos en la obligación de decir que una sociedad sin la posibilidad de desarrollo cultural, de experimentación, de investigación en sus lenguajes estéticos, es una sociedad sin identidad y sin progreso. De manera que la petición por el mejoramiento de las condiciones de exhibición por las cuales nos vemos perjudicados artistas y gente del medio cultural, así como la solicitud de fortalecimiento de las instituciones de arte es un reclamo en beneficio de la calidad de la Cultura en Mendoza para provecho de la sociedad.

 

Y por último, parafraseando a la socióloga Ana Wortman, es necesario preguntarse ¿De qué hablamos cuando hablamos de Cultura?, ¿sobre qué ideas y metas se generan proyectos culturales? La cultura está vinculada con la economía, genera empleos, ganancias, inversiones y otorga legitimación, elementos fundamentales. Las políticas culturales tienen la capacidad de modificar valores, sentando las bases de un nuevo orden político. Por ello, es nuestro objetivo, conocer los planes estratégicos que el Ministerio de Cultura tiene pensado llevar a cabo para subsanar el desolador estado actual. Adjuntamos a esta carta un diagnóstico de instituciones privadas y públicas que completan el panorama de las propuestas artístico-culturales y hacen evidente lo planteado en esta nota.

 

Es nuestro mayor anhelo que estas preocupaciones sean tenidas en cuenta, y se le de una respuesta positiva. Sin otro particular, saludamos a Ud. muy atentamente,

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar