Conclusiones Contra Congreso de Cultura

Conclusiones Contra Congreso de Cultura

Del 14 al 17 de Septiembre, del 2011, en Mar del Plata, y en paralelo al IV Congreso Iberoamericano de Cultura se llevó a cabo el denominado “Contra Congreso de Cultura”. Ideado como respuesta por parte de diferentes organizaciones para abordar temas de interés público dejados de lado por la propuesta oficial, abriendo un debate libre y de verdadera participación popular ante el paradójico lema de “Cultura, Política y Participación Popular” del congreso oficial

Durante 4 días, las charlas (conferencias) giraron en torno a los siguientes ejes:

 

Nociones ampliadas de Cultura:

  •  Cultura es bien público.

Toda cultura es de por sí colectiva, no individual. Y a su vez es recursiva, producto del contexto histórico de prácticas y conocimientos puestos en común. Por ello toda cultura debería ser considerada patrimonio colectivo de toda la humanidad, de dominio público, y accesible a todos los ciudadanos

  • La cultura es Libre.

Así como una madre da vida a su hijo y éste se vuelve un ser individual, cuando un artista da vida y libera su obra, ésta se vuelve literalmente libre, pudiendo sostenerse por sí misma y a su vez ser resignificada por cada espectador que le aporta sentidos.  Esto también es válido al referirse a ideas, pensamientos, ciencia e investigación.

  • Cultura es compartir, compartir es cultura.

Cultura es lo que comparte en común una sociedad, lo que tiende puentes entre sus miembros y constituye el substrato a través del cual puede pensarse e imaginarse a sí misma.

  • Lo público es un hecho.                                                                      

Desde el momento que un bien cultural se difunde se convierte en dominio público DE HECHO. Excediendo toda potestad estatal y burocrática.

  • Lo público no implica falta de lucro.

El desarrollo cultural de base libre y pública impulsa el desarrollo inevitable de medios, herramientas, industrias, servicios basados en ella. Por ejemplo el valor agregado de envase, merchandising, logística, presentación en vivo, buenas condiciones de exhibición, etc.

  • No ceder el término cultura a la cultura oficial. 

Cultura es cultura, sea oficial o autogestionada. De hecho la mera praxis constituye cultura, entrar en el debate acerca algo que ya “es” seria retroceder un paso.

Compartir no es delito, compartir es bueno:

  •  No criminalizar al usuario. 

Quien comparte no persigue un fin comercial ni esta obteniendo rédito económico en función de un trabajo o producción ajena, por lo cual plantear un debate social en dichos términos no solo es falaz sino también malintencionado y malicioso.

Quien comparte no se apropia de algo que pertenecía a otro privándolo de su uso y goce, por lo tanto no es posible hablar de robo o delito alguno.

  • Compartir no es dividir sino multiplicar.

La palabra “com-partir” por definición implica “partir” o “dividir” algo, cuando en el dominio digital y en ámbito de la cultura significa “multiplicar y reproducir”.

En el mismo sentido “apropiarse”, en vez de implicar una pérdida de parte de alguien más significa “resignificar y enriquecer”.

  • Compartir es bueno.

Compartir cultura acrecienta el nivel de educación y conocimiento de una sociedad. Su “nivel cultural” propiamente dicho.

  • Compartir promueve la diversidad.

Así como prácticas de intercambio ilegal de semillas han permitido la preservación de ciertas especies de plantas, compartir cultura preserva multiplicidad de voces que de otra manera serían ignoradas por los “Monsanto” de la cultura. Buscamos ser cultos y no cultivados.

  • Los verdaderos piratas son ellos.

“Pirata” y “piratería” refieren a quien saca provecho y usufructo interceptando bienes que son emitidos de un origen a un destino. En vez de usuarios que comparten archivos el concepto de Pirata (Filibustero también) corresponde más a corporaciones e intermediarios que obtienen su rédito económico con acciones judiciales o leyes obtenidas mediante lobby:

Un canon digital que encarecería el acceso a tecnología de almacenamiento, aún cuando sea usada para almacenar nuestras propias creaciones.

Entidades de recaudación (SADAIC en nuestro caso) que pretenden cobrar siempre aunque se estén interpretando temas propios aún no registrados, aunque hayan sonado temas que no controla ni tiene registro porque son del exterior, y sin pedir detalle de los temas que sonaron como ocurre en todas las radios no-maistream.

Además ponen dificultades burocráticas y requerimientos de pago para poder registrar las obras y aún atravesando ese filtro establecen un reparto desigual entre artistas independientes y multinacionales (que cobran el doble gracias al vuelco).

 

Legislación y derechos, lo que es y lo que debería ser:

  •  Las leyes no deberían criminalizar las prácticas y costumbres de un pueblo sino adaptarse a ellas.

En el sistema democrático representativo, el estado cumple con la funcion de representante del pueblo, y es al pueblo a quien debe favorecer mediante sus prácticas, legislaciones y leyes. Es un contrasentido que este organo publico apoye desequilibradamente a unas pocas corporaciones (con gran capacidad de lobby) criminalizando a todos sus ciudadanos.

  • Se debería garantizar el libre acceso a la cultura.

No se puede hablar de igualdad e inclusión sin un acceso universal a la cultura en igualdad de condiciones.

Cuando el acceso de los ciudadanos a libros, música, investigaciones e ideas, y otros bienes culturales se torna difícil por razones de precio, distribución, falta de re-ediciones, etc, el compartir opera como herramienta revolucionaria que garantiza el libre acceso.

  • Nivelar el derecho del creador o sus representantes y los derechos del público.
Los derechos de los autores deberían encontrar un equilibrio por sobre nuestro derecho individual a compartir. No pretendemos vender sus obras, ni reclamar para nosotros su autoría, por lo demás la cultura debería ser libre.
Hace falta un planteo sensato sobre la limitación del alcance (¿decrecimiento?) de la propiedad intelectual.
Entre los diferentes enfoques para encontrar un equilibrio pueden estar eliminar los intermediarios que lucran desmedidamente, acortar la duracion de los derechos de autor, y en el sentido ampliado de Cultura que incluye investigación y ciencia, instaurar un sistema de patentes libre que apoye su desarrollo y evolución.
Disponiendo de un sistema de patentamiento libre y público, con tramites simples y asesoría garantizada y gratuita se defiende el bien común protegiendo ideas, mecanismos, sistemas, genomas y demás conocimientos actualmente patentables y privatizables, contra las prácticas abusivas propiciadas de países hegemónicos que buscan mecanismos de control internacional.
Necesitamos que los desarrollos de investigación, ideas, conceptos, productos y sistemas puedan ser volcados al bien común si queremos crecer como grupo humano.
  • Apuntar a una visión mas humana del artista
No puede ser que un artista pretenda vivir “toda la vida” de una obra cuando un medico que hace un transplante, o un arquitecto que construye una casa no exigen el mismo beneficio. La formulación de artista hoy en día pertenece a creencias de siglos pasados donde se concibe el concepto de Don como entrega de algo divino. Bajo esa premisa los artistas (y las corporaciones e intermediarios que los explotan actualmente en una especie de “proxenetismo cultural”) siguen exigiendo regalías que no corresponden al siglo XXI.
Con la abundancia de producción cultural actual, mantener sistemas de derecho de autor excesivos entorpece la aparición de nuevos artistas volcándoles costos y beneficiando a agentes que no producen cultura cotidianamente..
  • Actualizar las políticas de gestoras colectivas de derechos de autor.

Tender a una legislación que respete la decisión del artista sobre su obra. Que las gestoras colectivas no puedan recaudar en nombre de los artistas que no gestionan. Que deban hacer públicos sus balances de recaudación y distribución de gravámenes, e implementar medidas de transparencia institucional. No puede ser que proliferen y se hagan necesarios intermediarios como las editoriales para hacer que las gestoras colectivas cobren y liquiden como corresponda (ademas de sortear las dificultades burocráticas que imponen de filtro).

Que actualicen sus mecanismos de registro utilizando tecnología existente que identifica y lleva registro de las obras musicales que suenan en TODAS las radios, canales de televisión y discotecas. De modo de obtener información realmente detallada y así distribuir con mayor justicia (la miopía de llevar registro sólo de los medios importantes y cobrarles a todos los demás de todos modos inclina el reparto se hacia el star system y las multinacionales).

  • Mucho ayuda el que no estorba.

El mejor fomento a una actividad es quitarle las restricciones que interfieren y limitan su libre desarrollo. Se debería simplificar y facilitar el registro de obras, eliminar los costos que derivan de dicho registro y hacer exenciones de impuestos a los primeros escalones (los más frágiles) de promoción y difusión de cultura (radios comunitarias, espacios para shows de menos de 300 personas, sellos independientes, etc).

  • Canon digital es presunción de delito.

En el canon digital la presunción de delito acerca del uso que se le pueda dar a la tecnología es inconstitucional: Como quizás vas a copiar música, te cobro un canon. Permitir el canon es como permitirle a la policía que actué por “portación de cara”, o a quien compra un arma encerrarlo 3 meses preso por si acaso mata a alguien.

Salvo indicación del origen o advertencia en contrario, el autor de todos los textos, imágenes y documentos presentes en esta publicación hace devolución expresa de los mismos al Dominio Público.

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