A marcar la cancha!

A partir de una convocatoria de la asamblea abierta de artistas visuales, se realizó un primer encuentro en las escalinatas del MNBA con tres ejes propuestos de discusión, estas son algunos apuntes que tomamos de la jornada:

 

Eje 1 Exhibición/circulación

 

Se discutió el apoyo del estado nacional al desembarco argentino en la feria arco de España, este no solo se limitó a galerías (porteñas), sino que se incluyeron actividades y acciones en la vía pública, por lo tanto podríamos pensar nuevos modo de apoyo a iniciativas que contemplen, las posibilidades del espacio público como espacio alternativo de exhibición.

 

Se caracterizó el estado y la disminución de espacios de circulación de arte contemporáneo por fuera del circuito comercial, la poca presencia de espacios de investigación, de experimentación y de propuestas que alienten el trabajo colaborativo entre artistas o colectivos, pensando que no es solo una problemática de capital sino también en debemos entenderlo una situación que se replica en el conurbano y en las provincias. En este sentido es interesante remarcar el desbalance entre cantidad de productores y cantidad de espacios de circulación en condiciones mínimas de dignidad.

 

Como salas oficiales dentro del circuito local se mencionó el C.C. Recoleta, que apuntando a propuestas más participativas y a un público más juvenil, abrió convocatorias anuales  siendo seleccionados menos artista o colectivos e invitando a cada seleccionado a utilizar  muchas de sus salas simultáneamente. Otras salas de exhibición emblemáticas que corren distinta suerte  son: el C.C. San Martín, el Mamba, el museo Sívori (cerrado por refacciones); el la sala del FNA de la calle Alsina, el CCK, la casa del Bicentenario, el Conti y   el Palais de Glace ambos sin un presupuesto acorde y el c.c. Rojas sin una propuesta clara.

 

Se mencionó retomar la experiencia de A.O. para no empezar  de cero, sino de dar una continuidad de reclamos históricos nunca resueltos. (También se podría indagar cómo fueron otros procesos de organización de artistas en otras disciplinas, músicos, actores, escritores, etc)

Desde el centro de estudiantes de la UNA y de la Belgrano se mencionó la falta de presupuesto, las dificultades cotidianas (cortes de luz, amenazas de bomba, etc) que se acrecientan en la UNA, al no contar con edificio propio, y la ausencia de financiamientos en investigación, así como las dificultades que tendrán los artistas futuros  de vivir de su trabajo artístico.

 

Eje 2 financiación

La amenaza o posibilidad de arancelar o pedir bonos contribución, pensando a los museos como “aparatos productivos” con el deber de autofinanciarse, pone en riesgo de coartar aún más el  acceso a contenidos culturales.

La crítica a la ley de mecenazgo, que nació en caba y ahora se pretende nacionalizar, logro bastante consenso dado que pone en desigualdad de oportunidades y en competencia al artista que presenta un proyecto con una fundación, una institución privada o incluso instituciones estatales que tienen toda una gama de recursos administrativos, logísticos, relacionales para presentar y llegar a la deseada financiación. Por otra parte los artistas se someten a un doble filtro primero es el estado que a través de mecanismos que desconocemos por completo elige qué proyectos son relevantes y dignos de ser tomados en  consideración y por otra parte por las gerencias y contadores de las empresas que pueden elegir a qué proyectos apoyar desviando una porcentaje de sus liquidaciones  de ingresos brutos.

 

Se sugirió Interpelar a los responsables de las principales instituciones culturales, sacarlos de su zona de confort fantasmagóricas, se habló de una carta a cada uno de ellos, otra opcion podria ser la realización de un cuestionario estandarizado de pocas preguntas con el objetivo de visibilizar donde están parados, con qué presupuesto cuentan,  cuál es su proyecto, etc.

 

Desde el grupo xylon (asociación de grabadistas) surgió el debate en torno al museo del grabado, sin sede desde hace años, la discusión por los montos en los salones, la pelea por el Sívori, y el pedido de  concurso en los cargos públicos.

 

Se remarcó la ausencia y/o  desconocimiento de estadísticas certeras tanto de productores de artes visuales como de su consumo y la necesidad de organizarse como la única forma de presión a la hora de generar normativas parlamentarias o políticas específicas que sean lo suficientemente amplias para tener en cuenta la diversidad de lenguajes.

 

Eje 3 sustentabilidad

 

Algunas preguntas que emergieron: Cómo generar una Economía sustentable para el artista? Que tipo de Modelo de financiamiento del trabajo intelectual estamos defendiendo? Como se da la distribución de los recursos? cómo surfear a las dificultades financieras en un contexto inflacionario ?


A modo de conclusión, se remarcó la necesidad de la unidad con otros sectores culturales, con trabajadores de la cultura, con artistas- docentes, y con las asociaciones de artistas, evitando lógicas productivistas o funcionalistas, sino pensando la cultura como un derecho.

 

Próxima asamblea es el C.C. Paco Urondo el miércoles 3 mayo 17h.





Perder La Forma Humana

La Unión fue invitada junto a La Grieta, Iconoclasistas, Circuito Cínico, La Paternal Espacio Proyecto,y  La Multisectorial Invisible a participar de la segunda jornada coordinada por: Gisela Laboureau y Daniela Lucena del  Seminario de cierre de la exposición  Perder la forma humana.

El Objetivo era poner en  diálogo prácticas de las Plataformas Activistas de la actualidad con las experiencias de los 80.

 

Elaboramos colaborativamente el siguiente decumento:

 

La Unión pretende ser una plataforma comunicativa independiente, dinámica, descentralizada y adaptable que persigue el objetivo de construir herramientas de libre circulación para disputar y alimentar los discursos críticos en relación a mejores condiciones laborales para los trabajadores y trabajadoras de las artes visuales. 

La Unión se construyó desde la diversidad, ya que sus integrantes provienen de distintos lugares y poseen distintas miradas.

Tenemos un sitio web, plataformalaunion.com.ar, donde colgamos información y generamos imágenes que disponemos de forma libre para que sean susceptibles de ser reapropiadas para que de forma integrada, organizada e inmediata sirvan de consulta y difusión de las problemáticas que nos aquejan como trabajadorxs de las artes, generando una base mínima de cohesión y consenso para un reclamo generalizado, y una acción común. 

A través del trabajo colaborativo de lxs usuarixs, que pueden ingresar y hacer uso del sitio, tan solo registrándose, se genera un dispositivo de intercambio de contenidos con el objetivo de cooperar, comunicar y potenciar el trabajo de todas las iniciativas grupales e individuales que abogan por los derechos de los artistas visuales en Argentina. 

Nos interesa reflexionar, producir y poner en práctica estrategias visuales y performaticas para potenciar las discusiones sobre el lugar de los artistas como trabajadores y la relación actual con las políticas culturales  en los diferentes contextos del país. 

Nuestra intención es generar prácticas de código abierto replicables y posibles de ser reapropiadas por otros colectivos,  reflexionando sobre las prácticas artísticas, las políticas institucionales, la construcción de espacios alternativos y las condiciones de precarización reinantes.

De alguna manera, no solo nos convoca la producción de redes virtuales, sino que también  nos interesa, construir instancias presenciales en donde recuperar la memoria colectiva de las historias locales, historias microscópicas y micropolitcas por las cuales la autonomía marco un rumbo que permitió producir sus propias condiciones de trabajo y producción, abriendo sus espacios, disputando ciertos conflictos y saberes.

De la misma manera que las personas que compartimos esta mesa, nos moviliza la posibilidad del trabajo en red y la creación de espacios de trabajo y acción común.

Con plataforma la unión intentamos conectar aquellas acciones que se suceden de manera aislada, producir un mínimo cauce común en una temporalidad marcada por la desintegración de los canales comunicativos tradicionales, en medio de la dispersión y simultaneidad permanente en la que se mueven nuestros cuerpos y nuestras urgencias; pero por sobre todo, recuperando las estrategias propias de la contra información,  intentamos  consolidar una agenda propia que pueda abrir canales de sociabilización de experiencias criticas del campo artístico en un contexto  de sobreinformación, que  invisibiliza aquellas prácticas que intentan movilizar sentidos inconformes en el campo del arte y las políticas culturales. 

La convocatoria nos proponía mirar la década de los ochenta, y pensar las posibles conexiones, las reverberancias o las diferencias: 

De lo que pudimos conversar entre nosotrxs, nos reconocemos principalmente en aquellas prácticas que llevaron adelante estrategias de contra comunicación, y a pesar de las vueltas y las tramas que se tejen en el tiempo, nos reconocemos en aquellos artistas que como en los ochenta, hoy continuamos insistiendo con confianza y placer  en: abrir grietas, producir comunidad, agitar preguntas, y  movilizar el estado actual de las cosas en los horizonte posibles de nuestros recursos.

Nos reconocemos también en el esfuerzo de hacer política con nada: explotando al máximo las posibilidades de los mínimos recursos con los que contamos para producir nuestros materiales, como pueden ser hoy las nuevas tecnologías, las redes sociales, y las mecánicas de producción de información alternativa. 

También, en la formación de redes: difusa, errante e incompleta, se tejen entre las propias dificultades que encontramos en nuestro presente estas nuevas redes que se vinculan fuertemente por la especificidad del problema que nos reúne.

Por supuesto reconocemos las diferencias, y las distancias sociopolíticas que marcan cada escenario de acción específico. 

A nosootrxs nos toca actuar, en la realidad de un país que fue arrasado por el neoliberalismo de los 90 que desembocó en  una crisis política económica social y cultural como la de los primeros años del 2000, y luego, por por un estado actual del país en el que reconocemos transformaciones de profundidad, pero en el que también podemos identificar procesos de desactivación de ciertos enunciados críticos. 

Así, nos ubicamos hoy en un presente que nos devuelve una experiencia extraña de cierto silencio; un presente, por un lado, de creciente mercantilización, especulación y procesos de objetualizacion, y desactivación de prácticas críticas, y por otro lado, la proliferación de iniciativas de gestión autónoma de arte contemporáneo que  nos hacen  preguntarnos por cómo nos atraviesan estas complejidades, y que lugares ocupamos en estos debates.

En este tránsito histórico y político en el que se reestructuran subjetivamente los y las artistas, y en el que han llevado y sostenido relaciones de extrema complejidad con la institución, nos preguntamos cómo podemos volver a intervenir en esas institucionalidades con mayor solidez e historia que en el pasado, y como conectar y hacer circular, poniendo en valor, los esfuerzo se llevan adelante en el país de forma constelativa que disputan con el estado actual del arte, de las instituciones, y de las políticas culturales.   

Quizás en décadas anteriores, la pregunta por la condición de trabajadores, estaba presente en relación a las prácticas que se vinculaban con partidos políticos, o que tenían unos vínculos con movimientos revolucionarios, espacio de activismo sindical, etc. 

Hoy pensar en el arte como trabajo, puede devenir como un conocimiento que adquirimos luego de analizar con firmeza cuales son las condiciones de los mercados del arte, tanto locales como internacionales, y vemos como continúan las condiciones de los artistas, porque sabemos, en un contexto de políticas publicas más afín a la producción de eventos masivos de  gran impacto que a un trabajo global sobre las condiciones de producción simbólicas 

El  impacto de las nuevas tecnologías de la comunicación,  nos facilita el uso y abuso estratégico de las redes sociales y listas de mail para compartir y socializar  la palabra y producir nuestras propias imágenes  que puedan de manera viral producir algún cortocircuito para lo que se construye constantemente como el ánimo permanente del campo artístico, agitando de alguna manera, discusiones que nos sitúen no solo como productores sino como participantes activos en las estructuración de las políticas críticas, que hablan piensan y modifican nuestros modos de vida material. 

Gran parte de nuestro trabajo está  centrado en el relevamiento y en la producción de un archivo, como un lugar posible entre esta cultura de acelerada dispersión, con el propósito de recuperar la memoria, no solo puedan ser accesibles las acciones del presente, sino que también puedan funcionar como herramientas para la construcción y redacción colectiva de una historia común de trabajo autónomo, de trabajo colaborativo, de problematización critica de las condiciones de vida del artista. Y en ese afán y deseo también reconocemos estrategias comunes con algunas experiencias de esta muestra. De construir memorias críticas, no cerradas, sino en permanente desarrollo que vayan abriendo sentidos mientras avanzan y se complejizan.

Hasta el momento observamos una numerosa proliferación de agrupamientos que indagan sobre los derechos de los artistas visuales desde los años 70 pero siempre han sido experiencias que no han prosperado, y que muy fácilmente encuentran limites difíciles de sortear, o directamente se burocratizan de forma tal que solo se constituyen en espacios de especulación política sin nivel de representación alguna. 

Nos interesa historizar estas prácticas en el presente porque entendemos que es una manera de sortear la fragilidad a la que están destinadas ciertas acciones, una fragilidad que roza el olvido, y que compromete su potencial critico a una posible perdida.

En  PLFH, esta activación de dispositivos simultánea  se dio en contextos sociopolíticos similares, a tal punto que una acción grafica chilena se adapta a una realidad argentina, estos reflejos territoriales, lejos de una idea de universalización del arte, dejan en evidencia que hay coyunturas donde el flujo de información puede nutrir tanto un punto como otro, desde la Unión, pensamos si ese nodo, además de darse "espacialmente" entre distintas ciudades de la Argentina, no se puede dar entre el pasado y el presente. 

Consideramos que ser activista hoy, es repensar nuestras practicas críticamente, generar un paradigma alternativo que no replique las relaciones y practicas desiguales actuales, fundando nuevas lógicas de producción comunes, en las que podamos transformar nuestras propias subjetividades como artistas.

Y “Perder la forma humana” para nosotros sería transformarnos en nodos móviles y múltiples de producción de saber crítico, con objetivos comunes consensuados para mejorar la realidad en la que producimos arte, es decir nuestra realidad entera, indisociable.

Celebramos que se de esta instancia de reflexión y dialogo, que interpelando el presente, porque creemos que los marcos institucionales reconfiguran los dispositivos artísticos, no solo desde el fetiche, sino en su capacidad de reactivarlos, en este sentido, las charlas y jornadas, son nuevas formas de dinamizar las problemáticas, esta activación es la que atraviesa los comportamientos de quienes formamos parte de La Unión, cuestionar en la práctica los proyectos del pasado, todo aquello que se gestó en el impulso de artistas que se pensaban trabajadores. 

 

 

 

Gestión autónoma de arte en Argentina.

 

Tomando como referencia el proyecto CARA (www.proyectocara.com.ar), que tiene como objetivo hacer un relevamiento de todas las experiencias de gestión grupal de arte contemporáneo que actualmente funcionan en Argentina, me propuse escribir este texto, que intenta expresar una mirada global sobre este proceso.

Estos proyectos se desarrollan tanto en espacios físicos, editoriales o plataformas virtuales, y proliferaron en Argentina en estas dos últimas décadas, siendo un fenómeno que aumenta y se extiende a cada vez más ciudades. Son producto de un determinado periodo histórico que tuvo origen en la década de los ‘90 con grupos como Casa 13 de Córdoba y Belleza y Felicidad de la Ciudad de Buenos Aires -entre otros-, y que creció exponencialmente después de la crisis del 2001.

Todos comparten como característica principal la autogestión, conformando, a mi entender, un nuevo paradigma en artes visuales muy distinto al ideal romántico del artista solitario, creando en su taller, concibiendo la gestión como integrante de la práctica y del discurso del artista.

También conforman nuevos espacios de sociabilización, discusión y generación de prácticas, estableciendo nuevas formas de producción y circulación de obras, teoría, crítica y curaduría a través de intervenciones en el espacio publico, ediciones, encuentros, eventos, talleres, clínicas o exposiciones en espacios no convencionales.

Además, no se limitan solo a artistas sino que pueden ser coordinados por curadores, teóricos o gestores; ni tienen una cantidad homogénea de integrantes: pueden contar con miembros volátiles de roles indefinidos, pueden ser la iniciativa de una sola persona o puede ser un grupo cerrado. Tampoco se centran necesariamente en la producción de obras (objetuales), sino en el diseño y en la gestión de proyectos colectivos para la circulación de la producción y el pensamiento artístico.

Aunque son las artes visuales las que comúnmente se autodefinen en sus prácticas como contemporáneas, estos grupos de autogestión no se limitan a actividades de arte visual sino que tienden al cruce con otras disciplinas artísticas e incluso, en algunos casos, con disciplinas sociales o extra-artísticas, poniendo en práctica nuevos modos de investigación, fabricación y aplicación de conocimientos.

A través del relevamiento en varias provincias, podemos confirmar que estos proyectos se constituyen como la escena local de artes visuales de diferentes ciudades del interior del país, ante las deficiencias institucionales del Estado y la ausencia de iniciativas privadas, que no expresan lenguajes artísticos que estén en relación con la contemporaneidad.

Estos grupos de trabajo conforman diversidad de formas, estéticas, objetivos y modalidades, pero expresan su interés en trabajar  colaborativamente, buscando acuerdos e intercambios, y en general comparten las mismas problemáticas en cuanto a la falta de recursos que subsanan con diversas estrategias.

Aunque en esta diversidad se hace difícil consensuar criterios, vemos que en general hay una tendencia y un interés en trazar puentes a través del trabajo en red. Dentro de este campo, los grupos de gestión autónoma, constituidos como agentes novedosos, conforman una fuerza en contraposición a lo que podríamos llamar el circuito tradicional del arte -compuesto por instituciones como galerías, museos y fundaciones de capital privado, confiriéndole a la escena una nueva densidad y  confirmando su carácter histórico y susceptible a cambios según como el poder se distribuya y se subvierta el orden simbólico. Ante este panorama, los grupos plantean diversas formas de interacción con este tipo de institucionalidad.

¿Hasta qué punto estos contenidos y propuestas participativas de trabajo transdisciplinaria son distintas de las propuestas del campo tradicional del arte? ¿Hasta qué punto reproducen sus lógicas de circulación o son realmente capaces de plantear un nuevo modelo alternativo, que contenga propuestas curatoriales novedosas, conformando un nuevo canal de circulación? 

Es interesante pensar de qué forma se apropian de las practicas del circuito tradicional y en qué grado son capaces de subvertirlos de manera crítica, aportando una nueva discursividad, circulación y metodologías de trabajo, y conformando una gramática generadora de prácticas que produzca un conjunto novedoso de esquemas de percepción, de apreciación y de acción; y de qué manera puede transmitirse este conocimiento práctico a los nuevos actores que van surgiendo en la escena.

Los grupos de gestión autónoma, en la medida que relatan, historizan o archivan sus experiencias, construyen, distribuyen y acumulan capital como energía social susceptible de producir efectos, y susceptible de ser utilizada como herramienta.

El tipo de capital que acumulan no es económico sino simbólico, basado en relaciones de sentido. Éste empieza a confrontar con el poder y la violencia simbólica que tiene el circuito tradicional para definir, legitimar y consagrar lo que es arte y lo que no, cómo debe ser exhibido, qué tipo de publico y qué relatos se construyen; actividades que ante un Estado ausente son ejercidas por el mercado que desestima aquellas producciones que no pueden comercializarse.

En este sentido y con el objetivo de generar mayor interacción entre los grupos, el Fondo Nacional de la Artes viene generando una serie de encuentros en la ciudad de Buenos Aires y en el resto del país (como el del noviembre de 2011 en San Juan) donde los proyectos tienen la oportunidad de presentarse y debatir sobre diversos temas y problemáticas que los afectan. (Cabe aclarar que muchos de estos proyectos tuvieron o tienen alguna beca grupal del Fondo para su realización.) 

Alguna de las propuestas que se generaron en estos encuentros son: asesoría legal, clínicas de gestión grupales, necesidad de encontrar mecanismos para facilitar el intercambio entre los grupos y la búsqueda de mayor interacción con las instituciones oficiales, además de crear, a modo de plataforma web, una Red que funcione como herramienta alternativa de carácter asociativo horizontal y descentralizado.

La actividad -y el modo de gestión- de estos grupos autónomos, al ser desarrollada en muchos casos por los propios artistas, son el reflejo de sus propias estéticas y se construyen colectivamente, a modo de practicas estéticas, entendidas estas como formas de organización de la imaginación, de la sensibilidad o la capacidad expresiva en la producción de contenidos. 

Estos proyectos están más relacionados con el acontecimiento que con el espectáculo, con la acción sobre la vida, el derroche, lo efímero, y su producción deja de estar centrada en los objetos para insertarse en el contexto.

En ocasiones, no hay un interés en relacionarse con el mercado, y cuando lo hacen, no es de la forma tradicional como se manejan las galerías, sino a través de prácticas más amigables para con las obras y los artistas colegas.

En lo que refiere al público, muchos de estos grupos reconocen la  intención de acrecentar -y en especial diversificar- la cantidad de espectadores. Aunque, en gran medida, el público de estos espacios se constituye de otros artistas que, a modo de pares, van generando una suerte de comunidad.

En mi opinión, podremos considerarnos genuinamente autónomos una vez que hayamos consolidado estrategias y prácticas propias, y logremos desde la diversidad, intercambiar nuestras propias legitimidades.

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La imágen utilizada en el artículo es del Proyecto La Estrella  

 

BIBLIOGRAFIA:

Germaná, César (1999) Pierre Bourdieu, La Sociología del Poder y la Violencia Simbólica, en Revista de Sociología - Volumen 11 - 1999 - Número 12. Universidad de San Marcos.Perú.

Ocampo, Estela (1982), Apolo y la máscara. Madrid, Anagrama.

http://proyectocara.com.ar/

EL ARTISTA COMO GESTOR Y LA GESTIÓN COMO DISCURSO ARTÍSTICO. PLATAFORMAS, INICIATIVAS Y REDES DE AUTO-GESTIÓN COLECTIVA EN EL ARTE CONTEMPORÁNEO ARGENTINO, Pamela Desjardins http://asri.eumed.net/1/pd.html

Autónomos, no Independientes. artículo de  Jorge Sepúlveda T. e Ilze Petroni (coordinadores de Curatoría Forense). 7 de noviembre 2011.

 

 

 

IV Encuentro de artistas visuales gestores curadores de Buenos Aires

 

El IV Encuentro de Artistas Visuales y Curadores organizado en el C.C.M.H.Conti, estuvo esta vez  focalizado en analizar e interpelar a aquellos responsables de programas y políticas en artes visuales en organismos públicos, a tal efecto  se invitó a María Victoria Alcaraz, Subsecretaria de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Andrés Duprat, Director de la Dirección de Artes Visuales de la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación  y Andrés Labaké, Director del Fondo Nacional de las Artes y Coordinador del Área de Artes Visuales del Centro Cultural.

Andrés Duprat hizo un recorrido por su trayectoria, creación del primer Museo de Arte Contemporáneo público del país en Bahía Blanca a Fundación Telefónica hasta su llegada a la Secretaria de Cultura en 2005. Hizo una distinción entre  las gestiones patrimoniales y las de ruptura, en las cual él se inscribía.  Lamentablemente su presentación se basó más en su recorrido personal hasta la llegada a su cargo que en las políticas y objetivos generales de su gestión, entre ellas remarco que facilitó el trámite de salida y entrada de obras del país y que hay proyectos para actualizar la ley vigente. Como programas específicos solo señalo el Interfaces y  Arte in situ que desembarcó en Bariloche desconociendo el precedente del proyecto gestionado por artistas locales Austrocedrus, ambos relacionados con arte contemporáneo en la vía publica.

A continuación se presentó Alcaraz, funcionaria del Gobierno de la Ciudad, cabe remarcar que no hay un área especifica que se encargue de artes visuales en el Ministerio de Cultura de la Ciudad por lo tanto no tiene un presupuesto especifico.
Su presentación giro en torno a especificidades de los museos y al rol del gestor cultural, reconoció la importancia de reconocer el contexto institucional en el que se desarrolla la gestión y las
 herramientas obsoletas con las que tiene que lidiar.

Como proyectos positivos de artes visuales señalo el fondo metropolitano de las artes, Centro Virtual de arte argentino y la Ley de Mecenazgo, ley que implica que una vez aceptado tu  proyecto presentado tengas que ir a golpear puerta  por puerta a comerciantes o empresarios que les interese apoyarlo a cambio de pagar menos impuestos.

Al señalar las debilidades planteo la necesidad de sumar las nuevas  tecnologías, la reformulación del premio Manuel Belgrano, entre otras. Muchas veces quedaban en meras descripciones de situación y un planteamiento de buenas intenciones, sin especificar cuáles eran las acciones concretas que se estaban llevando a cabo, en un momento planteo la necesidad de la construcción colectiva en la gestión, cabe pensar cuales son esos espacios de intercambio posibles  dentro de la gestión Macrista.

Labaké hizo una descripción del funcionamiento del ente autárquico Fondo Nacional de las Artes,  planteó la necesidad de cambiar su estatuto vigente desde su creación en 1958. Junto a Farina su gestión está basada en el apoyo a los grupos de artistas con proyectos de gestión, buscando incentivar las escenas y los cruces locales con una mirada más federal a tal efecto señalo el programa de becas grupales, subsidios,  el programa pertenencia, y muestras constantes en sus dos sedes, con afán de contraponerse a políticas previas del FNA que solo apoyaba a aquello que ya estaba Instituido y consagrado.
Señaló que planean en programa nacional de residencias, actualizar la web del fondo y quedaría pendiente aún una oficina de legales comprometida en los encuentros previos realizados en el Conti.

Con respecto los otorgamientos de becas en mi opinión, tendría que desarrollarse una política comunicacional más clara, que especifique a quienes les otorgan los beneficios y que su fundamentación sea de dominio público.

Un debate posterior interesante fue el de si es posible la formación de público, también  surgieron inquietudes con respecto al otorgamiento de viajes para los proyectos y artistas, mientras el FNA no otorga  viajes, muchos nos enteramos que la secretaria de cultura si da para viajes nacionales, aunque con prácticas un poco difusas, es cuestión de presentar el proyecto y ellos deciden, también de parte de Ciudad hay una línea del Fondo metropolitano que otorga viajes tanto nacionales como internacionales.

 

 

 

 

 

 

 

III Encuentro de artistas visuales gestores curadores de Buenos Aires

(Resumen escrito por Equipo Artes Visuales FNA y CCMHC)

III Encuentro de artistas visuales gestores curadores de Bs As organizado por el Fondo Nacional de las Artes y el Centro Cultural de la Memoria H. Conti. Incluimos también las novedades en las que estamos trabajando para el IV Encuentro (a realizarse en marzo o abril de 2013), con el objetivo de comenzar a trabajar sobre algunos puntos.

 
El sábado 8 de septiembre de 2012 se realizó el III Encuentro de artistas visuales gestores curadores de Buenos Aires. 
Fueron invitados, en esta ocasión, los proyectos participantes del I y II Encuentro, al mismo tiempo que se publicó y difundió una convocatoria abierta para artistas y proyectos de gestión que estuvieran interesados en participar
 
El Encuentro constó de tres instancias: 
 
1. Una primera en la que expusieron sus proyectos de gestión y producción Zona Imaginaria, Museo La Ene y La Estrella
2. Una segunda en la que se propusieron Programas o acciones que los participantes consideraran constructivos y necesarios realizarse desde algún organismo público
3. Una tercera en la que se abrió un espacio de reflexión y debate acerca de las relaciones profesionales-contractuales entre los artistas y las instituciones públicas y privadas (con y sin fines de lucro)
 
Debido a los problemas técnicos ya comunicados, no será posible para el CCMHC y el FNA desgrabar y publicar el debate. Gracias a la colaboración de los grupos y artistas participantes, hemos podido realizar este resumen.
 
Las problemáticas señaladas por los artistas giraron en torno a: 
 
- repensar el Museo como institución
- concursar los cargos directivos de los Museos públicos. Estos concursos deberían implicar no sólo evaluación de antecedentes sino también presentación de proyectos de gestión y marco conceptual desde el que se trabajaría.
- repensar el vínculo entre las instituciones públicas, los Museos, y las Universidades (generando equipos interdisciplinarios de trabajo, que puedan vincularlas para la elaboración de políticas y programas conjuntos)
- reformular la currícula de las instituciones públicas de educación artística y los contenidos de la educación artística en el nivel primario y secundario, entendiendo al arte como una herramienta poética de producción de conocimiento y construcción de pensamiento y subjetividad crítica
- disponer de talleres y espacios de trabajo para los artistas por parte de las instituciones públicas 
- la creación por parte del FNA u otra institución pública de una oficina que facilite recursos a los artistas y grupos, ya sea para el montaje, la concreción de obras y perfeccionamiento en oficios
- la necesidad de que existan publicaciones que reúnan y den cuenta de la labor de los proyectos de autogestión de los últimos 10 años
- la producción de un dossier sobre la escena del arte contemporáneo argentino, que se pueda enviar a las distintas bienales y ferias internacionales
- la concreción de una red real y virtual que promueva el intercambio entre los diferentes grupos, espacios y proyectos gestionados por artistas, basándose en las necesidades y aportes que cada uno pueda generar 
- la posibilidad de que los proyectos de gestión autónoma puedan tener una figura legal que los ampare, organice, responda a sus intereses, etc. 
- agilizar el acceso a las áreas específicas, dentro de cada institución, que puedan responder las inquietudes de los artistas y grupos, 
- la creación de equipos de especialistas que puedan brindar asesoramiento legal a los artistas con respecto  a honorarios, seguros, contratos, derechos de los artistas como trabajadores 
- ampliar los presupuestos que se asignan para Becas y Subsidios nacionales.
 
Algunas Novedades:
 
- Comenzamos a estudiar y a trabajar en el proyecto de abrir en el FNA una oficina de asesoramiento legal para los artistas pero, lamentablemente, por el momento parecieran existir incompatibilidades administrativas. Seguiremos evaluando esta posibilidad y buscando alternativas. De todas maneras, nuestra intención es incluir en el próximo Encuentro, a realizarse en marzo o abril, uno o varios especialistas que puedan participar y brindar información sobre los derechos de los artistas como trabajadores.
 
- Tomando como punto de partida algunas sugerencias recibidas, proponemos la conformación de comisiones de investigación y desarrollo de propuestas sobre temas específicos. Dos posibles temas podrían ser: “Derechos de los artistas como trabajadores/El artista como trabajador” y “Educación artística”/”Estado de situación de la educación artística en Bs As”. Les pedimos que nos hagan saber si son de su interés, que sugieran otros temas que crean necesarios y que comuniquen quiénes podrían y querrían participar de estas comisiones. La propuesta es que funcionen desde febrero, cada 15 o 30 días, a partir del trabajo conjunto entre los artistas. El CCMHC podría ofrecer el espacio si fuera necesario y el equipo del área de Artes Visuales FNA y CCMHC participarían de algunas reuniones.
 
Estamos estudiando y preparando el próximo encuentro a realizarse en marzo o comienzos de abril. En lugar de presentaciones de espacios o proyectos de gestión específicos y debate posterior, como hasta ahora se vinieron desarrollando estos encuentros, estamos pensando armar mesas con cuatro expositores invitados que problematicen temas propuestos específicos, por ejemplo los dos expuestos en el párrafo anterior, o también "Las políticas y los programas de los organismos públicos en artes visuales". En éstas se incluirían abogados, directores de las instituciones educativas, funcionarios y directores de organismos, etc, de manera de poder debatir y reflexionar con ellos.    
 
 
Equipo Artes Visuales FNA y CCMHC